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Ocupa una superficie de 36,2 km cuadrados, sus límites son, en gran parte,
artificiales debido a la segregación de los municipios de El Paso y Tazacorte.
Se localiza en la parte central del Valle de Aridane, en la vertiente occidental
de la Isla. Hacia el Este limita con El Paso, en torno a los 600 m de altitud,
siguiendo como referencia el antiguo camino real, de ahí que carezca de
monte; al Norte limita con Tijarafe en el Barranco de Las Angustias; al Sur con
Fuencaliente y en el Oeste con Tazacorte, también por una línea
arbitraria. La costa es mayormente baja, donde incluye una de las playas más
famosas de la Isla: Puerto Naos.
Lo que había sido un amplio campo de pastoreo en época aborigen
(bando de Aridane), se convierte luego en un poblamiento colonial cuyo desarrollo
arranca gracias al aprovechamiento de las aguas de La Caldera, que fueron canalizadas
por los propietarios de los Heredamientos de Argual y Tazacorte hasta el Llano
de Argual, lugar privilegiado para el florecimiento de la industria azucarera.
Como tierra labriega, se va a desarrollar una intensa actividad agrícola
controlada por el poder de las propiedades en terratenencia, sobre todo en los
siglos XVI y XVII. Con la crisis del azúcar, desde el siglo XVIII se intensifica
la corriente migratoria hacia América.
El núcleo central de Los Llanos se configura a partir de la iglesia de
Ntra. Sra. De Los Remedios, en cuyas inmediaciones surgieron las primitivas arquitecturas
tradicionales, conjugándose con las modernas y avanzadas construcciones.
El progreso del Valle hizo que en diferentes ocasiones históricas se solicitase
la independencia administrativa de Santa Cruz de La Palma, pero es en 1812 cuando
se constituye como municipio, agrupando El Paso y Tazacorte, segregados en 1837
y 1925 respectivamente. En 1868 adquiere el título de Villa y en 1899
el de Ciudad.
La productividad del plátano y la llegada de pobladores del noroeste de
la Isla hacen que la población se duplique entre 1950 y 1970; el despegue
del turismo lo convierte en uno de los municipios más prósperos
y desarrollados de La Palma, centro económico y comercial del Valle.
La cultura del plátano en el valle
El paisaje del Valle esta plenamente recubierto por la piel verdosa del platanar, el aprovechamiento agrícola es intenso casi sin tramos desnudos de vegetación.
El siglo XX fue el centenario del plátano; los jóvenes terrenos calcinados por los volcanes fueron aterrazados y sorribados con las tierras fértiles de las partes altas del valle. Su clima benévolo y el saber hacer de sus gentes les reportaba una producción digna que continúa hasta nuestros días.
Las plataneras conforman un paisaje y un modo de vida, pero detrás se encierra todo un mundo de dedicación y sudor.
La planta que mejor se ha adaptado al terreno y a los vientos es la variedad de la pequeña enana o palmera, su porte más corto se abre sobre una copa de varias hojas que protegen al racimo de los rayos del sol. Las raíces poco profundas chupan los minerales del terreno y las aguas que el agricultor les procura con el riego por manta, por goteo o aspersión. Surgió en el barrio de La Vera una original modalidad de riego; los propietarios de los cultivos situados por encima del canal, procedente de La Caldera, podían tomar parte del agua, eso sí, sin ayuda mecánica, sólo con su propio esfuerzo. El ingenio les llevó a crear el calabazo; una calabaza seca, hoy de latón, provista de un mango largo, fue el recipiente del que se ayudó para propulsar el agua hasta sus terrenos.
La planta tardará unos meses en dar su único fruto, a su alrededor crecerán varios hijos que le serán arrebatados, excepto el más fuerte que le sucederá en el nuevo ciclo. La piña de plátanos hay que desflorarla, así se impedirá que el fruto se pudra; ésta irá cogiendo peso y con horquetones o estacones de brezo, faya o loro se compensará el sobrepeso de la planta. La piña debe cortarse verde, cuando los "dedos" están llenos y poco a poco irán madurando; transcurrido un corto espacio de tiempo se tala la mata madre para dejar paso a una nueva generación. El abonado de la tierra, la fumigación, el riego son otras labores vinculadas a este cultivo tan extendido en este territorio.
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LEYENDA
DE TANAUSÚ. Territorio de Aceró.
Se trata de una historia real que la tradición oral y escrita nos ha
legado, sucedida en los últimos momentos de la conquista castellana.
Transcurría el año de 1493, los aborígenes contrarios
a la invasión extranjera se refugiaban en el territorio de Aceró "lugar
fuerte" (Caldera de Taburiente) dispuestos a resistir los ataques del enemigo.
Al frente de los alzados se encontraba el valeroso Tanausú, que por
dos veces rechazaron las incursiones de los europeos.
Ante tanta frustración, el capitán castellano Alonso Fernández
de Lugo, decide un encuentro amistoso para dialogar y pactar con los restantes
nativos, pero esta cita en el lugar conocido como "paso de Adamacansis" era
una patraña para poder apresar a tan osado guerrero.
Tanausú, contrariado, antes de acudir al encuentro, ordenó a
su pueblo que se refugiasen en los lugares más elevados e inaccesibles
de La Caldera, pero el gélido aire de la alta montaña trajo la
muerte de niños, mujeres y ancianos, y como un lamento que surgió de
las entrañas de la tierra, se oyó la expresión Aysuraguán "el
lugar donde se helaron".
Capturado Tanausú por un vil engaño, fue hecho prisionero y parte
de su pueblo esclavizado. Amordazado y encadenado el líder fue enviado
a España como trofeo, pero éste, amante de la libertad y orgulloso
de su raza, prefirió dejarse morir de hambre en alta mar, alimentando
el mito que ha quedado en la leyenda.
FESTEJOS.
En Navidad es tradición visitar los espectaculares nacimientos donde
se escenifican paisajes de la Isla.
Los Carnavales se viven con especial sabor caribeño: comparsas, murgas,
polvos de talco y las viejas son una alegre constante.
La ciudad se viste de gala para rendir homenaje a su Patrona La Virgen de Los
Remedios, el 2 de julio; además, la romería de San Isidro y la
feria popular de ganado son actos multitudinarios muy esperados por el pueblo.
Por otro lado, La Virgen de Las Angustias tiene su festividad el 15 de agosto.
PUNTOS
DE INTERÉS.
Iglesia
de Los Remedios.
La sosegada sombra de los laureles de indias de La Plaza de España que
se abre ante el santuario de Los Remedios, invitan a detenernos en el popular
kiosko donde se dan cita los paisanos y visitantes. En torno a este lugar emblemático
se sitúan edificios como el Ayuntamiento, la Casa de La Cultura o la
propia parroquia de Ntra. Sra. De Los Remedios, edificada sobre la primitiva
ermita de 1517. La fisonomía actual de tres naves es producto de ampliaciones
posteriores donde podremos admirar armoniosas combinaciones de arte y rancia
tradición mudéjar. Los sobrios retablos se ciñen a los
límites del templo, acogiendo imágenes como la de Santa Ana,
de estilo renacentista o la talla flamenca de La Virgen de Los Remedios (XVI),
patrona del Municipio.
Cada dos de julio, los palmeros devotos de esta imagen mariana celebran en
su honor numerosos actos culturales y religiosos, constituyendo el principal
acontecimiento festivo de la localidad.
La Plaza Chica.
La impronta de un pasado próspero
se deja sentir en rincones como la Plaza Chica, conocida
también por la Plaza de Elías Santos
Abreu, afamado médico naturista nacido en el
lugar, situada tras la parroquia de Los Remedios. Es
un conjunto arquitectónico con cierto aroma
colonial, embellecido por el porte de las delgadas
palmeras tropicales que crecen en el pequeño
espacio organizado en torno a una fuente. Sus aguas
reflejan el azul cobalto de los cielos isleños
y los edificios de corte tradicional se diseminan por
las callejuelas colindantes; los pequeños comercios
colonizan las viejas casonas que se hicieron construir
las familias adineradas siglos atrás, impregnando
de vida al núcleo económico más
importante de la comarca.
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El Llano de Argual.
En dirección hacia Tazacorte encontraremos el Llano de Argual, nombre que deriva de "argal" que significa "tierras con forma de valle hondo". Este enclave constituyó el primer asentamiento colonial de la Isla, las haciendas que aquí se levantaron son los mejores ejemplos de arquitectura señorial del Valle.
La gigante araucaria, palmeras exóticas y árboles tropicales fueron sembrados por las familias del caserío con afán de destacar del resto del pueblo llano. La Historia nos relata que existía en el lugar una pequeña laguna alimentada por las aguas de La Caldera; aún se conserva la pequeña ermita de San Pedro donde se siente el recogimiento e intimidad con la que se debían celebrar las misas de entonces.
Como testigo del poderío económico queda la portada más esbelta de la isla de La Palma, hoy desubicada, en torno a la cual se celebra, una vez al mes, un mercadillo popular de productos artesanos. |
La Casa Massieu Van Dalle.
El señorío de Argual vivió momentos esplendorosos durante el siglo XVI, allí se encontraba el ingenio azucarero de la familia de los Monteverde. Las haciendas, según cuentan los cronistas, se sembraban de caña, trabajaban muchos esclavos y los camellos acarreaban la leña necesaria para quemar las mieles y remieles que se exportaban a Flandes.
Las aguas de La Caldera fueron canalizadas para mover el trapiche y regar los cañaverales, aún subsiste la estructura del acueducto de aquella época.
Actualmente la casa Massieu ha sido restaurada y adquirida por el Cabildo Insular, dedicada a fines culturales, constituyendo un punto de venta de las artesanías que se producen en la comarca.
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Santuario de Las Angustias.
El cauce del Barranco de Las Angustias marca los límites con el municipio
de Tijarafe por la zona Norte, entre sus laderas se sitúa el santuario
de Las Angustias. Sus puertas entornadas dan paso al edificio de una sola nave
y presbiterio, reciben a los curiosos y fieles que le rinden devoción
a la Virgen de Las Angustias. Con expresión lánguida, formas
desproporcionadas y tiesos ropajes estofados en oro, la Imagen encarna a La
Piedad, que sostiene triste el cuerpo muerto de su hijo. La talla del siglo
XVI es otro evidente ejemplo de las fluidas relaciones que la Isla mantenía
con Flandes. Comparte espacio con la imagen de San Miguel (siglo XVI) y el
San Ambrosio (siglos XVII-XVIII). A los lados del altar cuelgan pequeñas
ofrendas o exvotos de cera que los emigrantes canarios enviaban como símbolo
de su devoción y las reliquias que los Mártires de Tazacorte
dejaron en la Isla. Una lápida conmemorativa recuerda la trágica
historia de este grupo de religiosos.
Puerto Naos.
Desde el centro del Municipio podremos acceder hacia la zona costera de Puerto Naos, núcleo turístico por excelencia del lado oeste de la Isla.
El litoral ha sido profundamente modificado por las riadas de lava, los volcanes han aumentado el perfil costero creando una "isla baja"; se alternan las zonas acantiladas con calas, charcos y playas, destacando: El Pocito, Charco Verde, Las Monjas, La Bombilla, Puerto Naos y El Remo.
El paisaje se ha ido moldeando y transformando por la mano del hombre, el cultivo de plátanos se apodera del terreno de malpaíses. Las características climáticas de la zona, resguardadas de los vientos alisios, con una alta insolación y escasas precipitaciones, la convierten en un paraíso que buscan las cálidas temperaturas. Pero lejos de los esquemas de un turismo de masas, Puerto Naos se nos presenta como un lugar tranquilo donde poder disfrutar de un largo kilómetro de arena negra bañada por el mar y los encendidos atardeceres.
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Paisajes volcánicos protegidos.
Dedicado mayoritariamente a la agricultura, el suelo llanense cuenta con un 23 % de su territorio protegido por la Ley de Espacios Naturales.
Desde el excelente mirador de El Time podremos admirar las mejores panorámicas sobre el Valle de Aridane, carente de montañas y de bosques, destacando varios conos volcánicos, algunos pertenecen a Tazacorte. Tapizados de cardones, tabaibas y retamas sobresalen los redondeados perfiles del cono de Argual, Triana, La Laguna y Todoque, formaciones de notoria singularidad, de gran valor paisajístico. Bajo el amparo de la ley también se encuentra el tubo volcánico de Todoque, Monumento Natural resultante de la erupción del volcán de San Juan, de 1949. Sus doce bocas, chimeneas, burbujas, terrazas, galerías, jameos, conductos de desgasificación... fueron esculpidas por la naturaleza en este pasillo subterráneo de unos 560 m de longitud, de interés científico y biológico por la fauna invertebrada que lo habita. |
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Museo Arqueológico Insular
El auarita fue un pueblo de origen bereber , que colonizó la isla entre el siglo V a.C. y el siglo I d.C. Sometido por la conquista castellana a finales del siglo XV, sus huellas han quedado en la isla en forma de petroglifos (como los de Garafía y Villa de Mazo), momias y abundantes restos de cerámica. El futuro museo arqueológico reunirá en una única colección todo el legado de este pueblo, cuyos misterios estamos todavía empezando a desvelar.
Casa Museo del Vino de Las Manchas
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El siglo XVI vio nacer la primera vid palmera. Aunque no se sabe a ciencia cierta cuál fue su origen, a esa primera y desconocida variedad se fueron sumando otras cepas de distintas zonas vinícolas europeas. Cuando la filoxera arrasó con las cosechas del continente en el siglo XIX, muchas de esas antiquísimas variedades (verdello, gual, albillo, sabro, malvasía , etc.) encontraron en La Palma su último refugio. Algunas de estas vides pueden verse hoy en el patio trasero de este museo, que cuenta también con un tradicional lagar de tea y una exposición de herramientas agrícolas. Las instalaciones cuentan también con un pequeño bar donde probar los caldos de la tierra (dos degustaciones van incluidas en el precio de la entrada).
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